Después de estar trabajando con diferentes mujeres cómo les afecta el Síndrome Premenstrual  (y su variante más severa: Trastorno disfórico premenstrual) en la calidad de sus vidas, he decidido que este mes voy a hablaros de todo esto. Haré un repaso breve por definiciones, epidemiología, etiología, y tratamiento psicólogico.

·       DEFINICIONES

        El SPM (Síndrome Premenstrual) se refiere a un conjunto de síntomas físicos y/o emocionales que ocurren con más frecuencia cerca de la ovulación o durante las dos semanas previas a la menstruación e interfieren con algunos aspectos de la vida de la mujer : relaciones sociales, de pareja, laborales…   y finalizan unos días después del inicio de la misma.

          Los síntomas más comunes son:

-Tristeza, desesperanza, autodesaprobación

-Tensión, ansiedad, impaciencia

-Estado de ánimo lábil. Puede haber llanto frecuente.

-Irritabilidad o enfado persistentes y aumento de los conflictos interpersonales (familiares, pareja, sociales, laborales)

-Pérdida de interés por actividades habituales, sensación de distanciamiento social

-Dificultad para concentrarse

-Sensación de fatiga, falta de energía, cansancio

-Cambios en el apetito (puede aparecer ansiedad por comer, ganas de darse atracón, tener “antojos”)

-Insomnia o hipersomnia

-Sensación subjetiva de estar fuera de control o sobrepasada

-Síntomas físicos: hipersensibilidad de las mamas, hinchazón de barriga, dolores de cabeza, articulares o musculares.

        El trastorno disfórico premenstrual (TDPM) es una variante severa del Síndrome Premenstrual, en el que aparecen al menos cinco de los síntomas comentados previamente, las alteraciones en la calidad de vida y en las relaciones interpersonales son acusadas y deben haberse dado en al menos varios ciclos menstruales consecutivos.

·       EPIDEMIOLOGÍA

       Alrededor del 80% de las mujeres experimentan el SPM alguna vez. La mayor incidencia está entre los 25 y los 40 años.

     El TDPM afecta aproximadamente al 5% de las mujeres en edad fértil, sin diferencias socioeconómicas, geográficas, étnicas, culturales. Su prevalencia aumenta a partir de los 30 años y con tendencia a permanecer hasta la menopausia.

·       ETIOLOGÍA

        Hay distintas causas que parecen estar relacionadas con el SPM y el TDPM:

-Hipótesis hormonal: las fluctuaciones hormonales causarían la sintomatología física y emocional. Pareciera que las fluctuaciones de estrógeno y progesterona podrían ser responsables de los síntomas.

-Hipótesis biológica: hay estudios que apoyan la idea de la heredabilidad y un porcentaje alto de hijas cuyas madres tuvieron SPM y TDPM comparten dicho síndrome.

-Hipótesis de infecciones o inflamaciones útero-pélvicas (por exceso de prostaglandinas) (Doctor Jorge Lolas). Hay investigaciones que asocian el SPM y el TDPM con un cuello uterino inflamado con presencia en algunos casos de bacterias, virus y/o micosis. En este caso la mujer tendría que hacerse un estudio colposcópico.

-Hipótesis serotoninérgica: el TDPM se relaciona con alternaciones en la serotonina.

·       TRATAMIENTO

          Lo primero que yo recomendaría a una mujer que presenta SPM o TDPM sería que visitara a un/a ginecólogo/a especialista en este tema para que le pudieran hacer un examen exhaustivo hormonal y del cuello uterino y que determinen si hay algún tratamiento médico para reducir o eliminar la sintomatología. Dicho esto, yo voy a centrarme en el trabajo a nivel psicológico que hago con mujeres que presentan SPM y TDPM:

          - IDENTIFICAR y NOMBRAR que esto es lo que les ocurre. La mayoría de mujeres han oído hablar del SPM pero pocas de ellas saben que existe la variante severa: TDPM. Conocer la sintomatología sirve para que puedan reconocerse o diferenciarse sobre lo qué sienten o  no. Algunas detectan algún síntoma pero no siempre son capaces de relacionarlo con la menstruación. Una vez que se identifica el SPM o el TDPM, se puede hacer un “PLAN DE PREPARACIÓN”. ¿Qué es esto de un plan de preparación? Realmente consiste en que puedan tomar control para manejar su sintomatología y prepararse para cuando aparecen los síntomas. Algunos de los relatos de mis pacientes son: “No me aguanto ni yo”, “Es como si esos días tuviera un nubarrón negro encima de mi cabeza y fuera incapaz de ver más allá de esa nube”. Otra paciente mía me decía: “Es como si me colocara unas gafas de sol muy oscuras y viera la vida en esos tonos, no hay nada positivo, todo me irrita, me enfada”.

          Algunas ideas de este plan de preparación serían:

         -Anotar cada mes cuándo es el primer día de regla en un calendario para poder hacer consciente los días en los que aproximadamente comienzan los síntomas para ver si hay un PATRÓN en el que empieza a aparecer la sintomatología (cuándo, cómo, qué aparece, con qué intensidad, duración)

       -Identificar los síntomas que suelan ser más habituales o se repitan. Y con ellos trabajaremos en profundidad. Por ejemplo, una de mis pacientes siente una desgana, un cansancio y una apatía que la lleva a aislarse y no querer hablar con nadie en esos días. Conocer esto ha permitido que podamos ver alternativas que podrían ayudarle en su caso concreto para respetar que quiera tomarse un distanciamiento de los demás pero que no se aísle en su casa al completo. Le sirve salir a caminar y pasear y no pasar demasiado tiempo en casa en esos días.  

          -No tomar decisiones importantes o definitorias en esos días, ya que podrían estar influenciadas por emociones y pensamientos más cambiantes. Explico este punto: algunas de mis pacientes sienten que todo es negro, les viene una oleada muy pesimista de algunos temas, incluso pensamientos muy negativos acerca de las cosas. Si decidieran en base a esto probablemente dejarían de lado una imagen más real en el que también existe el lado más positivo de las cosas, situaciones o personas (esto lo nombraré en el punto siguiente).

  Por ejemplo, una de mis pacientes a veces se replantea si quiere seguir o no en la relación de pareja en estos días previos a su regla. Una vez que le baja la regla estas dudas se disipan y realmente siente que sí quiere seguir con su pareja. (Esto sería un ejemplo de lo que explicaba antes de la sensación de llevar gafas oscuras)

        -Buscar el EQUILIBRIO ENTRE PENSAMIENTOS MUY POLARIZADOS. Cuando hablo de pensamientos polarizados (o dicotómicos) me refiero a aquellos en los que se ve la realidad de un modo binario, sin intermedios: o es blanco o negro, o bueno o malo, o se está bien o se está mal. Ser consciente y aceptar que se está en un pensamiento polarizado ya es un paso crucial para poder buscar otros que estén en el continuo intermedio. Sería buscar la gama de grises entre creer que todo es negro o blanco.

          Ejemplo: una de mis pacientes siente que esos días es fea y entra en un círculo en el que solo puede ver extremos negativos sobre sí misma y sobre su cuerpo. Cuando le baja la regla, toda esta dicotomía se regula mucho más y es capaz de atender a una parte más positiva de sí.

      -Aceptación y validación de todas aquellas EMOCIONES que aparezcan. Algunas de mis pacientes han expresado un rechazo a sus emociones y verbalizaciones del tipo: “no quiero estar así”, “No me reconozco”, “No me gusta sentir esto”. La idea es poder escuchar todo lo que una siente intentando traer un lado lo más comprensivo posible sin juicio y entendiendo que forma parte de una etapa.

      -HABLAR CON LOS DEMÁS de que se está en los días previos a la regla y lo que significa. Poder comunicar a las personas con las que se convive o con quienes se tienen vínculos afectivos que se está en la fase premenstrual puede ser importante. El resto de personas no tiene por qué saber el motivo de la irritabilidad, el enfado, la tristeza… pero si conocen cuándo se está en esta fase sí pueden ayudar a manejar las situaciones que podrían darse.

        Ej. Recuerdo a una paciente que le comunicaba a su novio que en estos días prefería estar menos comunicativa porque sentía que iba a “saltar a la primera de cambio”. Llegó a un acuerdo con su novio, y éste comprendió y aceptó que habría unos días donde ella preferiría hablar menos de ciertos temas “profundos” y esto les ayudó mucho a evitar discusiones que antes eran muy recurrentes y que no llegaban a ningún sitio.

        -RECORDAR Y TENER PRESENTE LA IDEA DE TEMPORALIDAD: algo muy obvio pero que a algunas mujeres se les olvida: tras unos días, la tormenta se va. Recordarlo también da tranquilidad porque no van a quedarse instaladas en esos pensamientos y emociones para siempre. Además en este caso en concreto será mucho más fácil prever cuándo desaparecerán los síntomas.

          Éstas son sólo algunas ideas de qué puede trabajarse aunque luego en cada caso en particular hay que ver en detalle el manejo de las situaciones, emociones y pensamientos que más ayuden.

         La conclusión principal después de escribir este post es haber podido transmitir la importancia de dar un VALOR a la sintomatología del SPM o del TDPM y que no se banalice su existencia y el grado de interferencia que provoca en la calidad de vida de todas estas mujeres. 

 

 

 

 

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